Fifo era un perrito de raza caniche, con un diagnóstico de «crisis repentinas de contracturas musculares» de origen desconocido. Tratado durante mucho tiempo con Diazepam sin un resultado satisfactorio ya que aparecían una y otra vez, minando su calidad de vida y creando una terrible angustia en sus cuidadores, que se sentían impotentes ante la situación.

¿Qué síntomas tenía Fifo?

Su estado empeoraba ante situaciones estresantes como por ej. cambios en su rutina, miedo a los perros con los que se encontraba en la calle, perras en celo, petardos, fuegos artificiales, etc. En esos momentos, el perro se angustiaba de tal manera, que comenzaba a manifestar contracturas musculares generalizadas. Además fue tratado con hormonas femeninas y posteriormente sometido a una esterilización sin resultado alguno.

¿Cómo podía ayudar a Fifo?

Sus cuidadores nunca se habían planteado recurrir a las terapias naturales, porque no creían en ellas, pero ante la desesperación por la situación de su perro, llegaron a la consulta como último recurso, convencidos por una clienta.

Recuerdo que en la primera visita, su cuidadora me dijo: «Te traemos a Fifo porque mi prima me ha convencido de que venga a verte, pero te voy a ser sincera, yo no creo en las terapias alternativas». 

El efecto placebo debido a la sugestión ha sido descrito en humanos. Sin embargo, en animales o niños pequeños, no existe este fenómeno debido a que éstos no son conscientes de lo que les estamos administrando o haciendo.

Fifo era un perro miedoso, tímido e inseguro. Después de comprobar que a nivel radiográfico y de analítica sanguínea no presentaba ninguna alteración, comenzamos un tratamiento con acupuntura, homeopatía y Flores de Bach; en poco tiempo su estado general, su vitalidad y su calidad de vida mejoraron espectacularmente.

Fifo en una de sus sesiones de acupuntura

¿Qué tratamiento siguió Fifo para su «extraña» enfermedad?

En la primera visita, aparte de hacerle una sesión de acupuntura que aliviara su dolor, preparé una fórmula con las siguientes Flores de Bach:

  • LARCH, por su falta de confianza.
  • MIMULUS, ya que se trataba de un perro tímido y miedoso.
  • ROCK ROSE, por los momentos en los que preso del pánico se quedaba paralizado.
  • IMPATIENS, por su nerviosismo y contracturas musculares.
  • WALNUT, por si incapacidad para adaptarse a cualquier cambio.
  • CHICORY, por su excesivo apego hacia los cuidadores.

Tras la toma de esta primera fórmula, el cambio fue asombroso. ¡Su familia no daba crédito! Según ellos, nunca había estado tan bien.

Fifo seguía siendo un perro inseguro y miedoso, pero los episodios descritos de dolor y rigidez eran cada vez más esporádicos y no tan agudos.

Le traté con esta fórmula, a la que en ocasiones añadí ROCK WATER, durante varios meses y después, como el perro estaba bien, solo le dábamos el tratamiento esporádicamente antes de cualquier cambio importante como durante las vacaciones o en periodo de petardos en navidad.

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